Sobre el aumento del precio del petróleo

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Impacta negativamente a la República Dominicana

Santo Domingo, RD.- El precio del barril del petróleo West Texas Intermediate (WTI) superó hoy los 60 dólares. Al comparar el precio al que compra la República Dominicana ese producto con el precio de referencia citado, se observa que se paga una prima adicional de casi 8 dólares por barril. Eso significa que, el precio al que debe estar comprándose hoy el crudo a los suplidores internacionales debe oscilar alrededor de los 68 dólares por barril.

En 2019, un año típico para la economía dominicana, se importó un total de 52.5 millones de barriles de combustibles derivados del petróleo, excluyendo el gas natural. La factura petrolera ascendió a 3,243.1 millones dólares, lo cual arroja un precio promedio de 61.8 dólares por barril. De ese volumen, un total de 8.9 millones corresponde a crudo, con una factura de 585.7 millones de dólares y un precio promedio de 65.8 dólares. En ese año, el precio promedio de referencia del West Texas Intermediate (WTI) fue de 57 dólares por barril, lo que arroja una diferencia superior a los 8 dólares.

Después de llegar el barril de crudo WTI a un mínimo de 16.55 dólares en abril de 2020, se ha registrado una tendencia ascendente, que impacta negativamente a la República Dominicana.

En primer lugar, deteriora la balanza de pagos, pues por cada dólar que se incrementa el precio del barril de derivados del petróleo -excluyendo el gas natural- se deteriora la balanza comercial en 50 millones de dólares anuales. Si se compara el precio actual de 60 dólares con los 39 dólares que costó el barril de WTI en 2020, se tiene que ese aumento implica un deterioro anualizado de 1,050 millones de dólares. La importancia de ese impacto es mayor si se toma en consideración el desplome de los ingresos por turismo que se registra desde abril de 2020.

En segundo lugar, el aumento de los precios de los combustibles se traduce en una reducción del ingreso disponible de los agentes económicos. Esto implica menor consumo de otros bienes y servicios y, dado que el petróleo es importado, se produce un traslado de riqueza hacia el exterior, disminuyendo la capacidad de crecimiento económico.

Ese deterioro de las condiciones económicas de la población es lo que lleva a exigir, cada viernes, al ministro de Industria y Comercio, Ito Bisonó, que aplique su famosa fórmula y que baje los precios de los combustibles. Lamentablemente, para lograr esa meta habría que reducir los impuestos a esos productos, tal como lo exigía el entonces legislador, y hoy ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza. Una medida poco probable que ocurra.

Por: Jaime Aristy Escuder


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