El juez acusado del supuesto golpe de Estado en Haití sale libre

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Entretanto, los tiros se han convertido en un sonido cotidiano en Haití

Puerto Príncipe.- El juez Yvickel Dabrésil, arrestado el pasado fin de semana señalado como el cabecilla en un supuesto intento de golpe de Estado en Haití, fue puesto en libertad este jueves por orden de un tribunal.

Dabrésil, magistrado de la Corte de Casación, máxima instancia judicial del país, salió de la prisión de Croix-des-Bouquets, en las afueras de la capital haitiana, entre vítores de decenas de personas, cerca de 24 horas después de que el tribunal competente emitiese la orden de su puesta en libertad.

Reynold Georges, uno de los abogados del juez, se manifestó en declaraciones a Efe sobre la tardanza en la liberación de Dabrésil, anunciada el martes, y que debería de haber sido cumplida de inmediato, y aseguró que los policías de la cárcel “no querían dejar partir al magistrado” y demoraron su salida de prisión por un día.

La orden de puesta en libertad de Dabrésil se produjo después de que esta semana Estados Unidos criticase al Gobierno haitiano por tomar acciones que “pueden dañar las instituciones democráticas” del país.

PROTESTAS POR EL RESTO DE DETENIDOS

A pesar de la liberación de Dabrésil, el resto de los cerca de 20 detenidos el pasado fin de semana por la supuesta intentona golpista siguen en la cárcel, entre ellos varios familiares del juez, la inspectora general de la Policía Nacional, Marie Louise Gauthier, y otros agentes del cuerpo.

Y, precisamente, la permanencia en prisión de tres policías llevó este jueves a cientos de personas a una colorida e improvisada protesta para exigir la liberación de Hérard Carl Steeven, agente de seguridad del magistrado Dabrésil, así como de Jean y Dachelien Robenson, ambos agentes de la Dirección de Administración Penitenciaria.

La marcha discurrió de manera pacífica, incluso festiva, con música de cornetas y percusión, mientras los participantes avanzaban casi a paso de baile sin presencia de policías, en fuerte contraste con las protestas vividas en jornadas anteriores donde miembros de la prensa han resultado heridos.

Chantal Philipe, una de las manifestantes, dice que es la madre de un detenido llamado Fleurant. “Mi hijo sale para ir trabajar. Todo el mundo sabe que él trabaja con un juez, que él hace su trabajo” y por eso fue encarcelado junto a los magistrados.

“Exijo la liberación de mi hijo. No puedo soportar más”, dijo a Efe visiblemente alterada.

UNA CRISIS POR EL FIN DEL MANDATO DE MOISE

El pasado domingo, el presidente Jovenel Moise anunció el arresto de los opositores e informó de los supuestos planes que, según las autoridades, tenía un grupo de opositores para atentar contra su vida y dar un golpe de Estado.

La crisis se desató en el día que la oposición dice que se acabó el mandato de cinco años de Moise, basándose en una interpretación de la Constitución, mientras que el mandatario alega que todavía le queda un año en el poder.

Un día después de esos arrestos, la oposición reaccionó anunciando que no reconoce más la autoridad de Moise y nombró como presidente interino a otro juez de la Corte de Casación, Joseph Mécène Jean Louis.

APARIENCIA DE NORMALIDAD

Mientras, el Gobierno de Jovenel Moise ha seguido tratando de dar una impresión de normalidad, a pesar de la enorme crisis política que atraviesa el país.

También, figuras próximas al Palacio Nacional han divulgado la grabación completa en la que el juez Joseph Mécène Jean Louis aceptó el encargo de la oposición de ser el “presidente interino” y liderar la “transición” política para hacer escarnio de los titubeos y correcciones de las que es objeto durante el video el magistrado, decano de la Corte de Casación.

Desde que fue difundido ese vídeo el pasado lunes, Jean Louis no ha vuelto a ser visto y no ha realizado ninguna declaración pública por ningún medio.

Entretanto, los tiros se han convertido en un sonido cotidiano en Haití.

En Carrefour Aéroport, no muy lejos del lugar de la marcha, se escucharon una, dos, tres… más de diez detonaciones, sin que estas fueran motivo de carreras, gritos, ni cuerpo a tierra.

Ya casi nada interrumpe los quehaceres de la gente, centrada en su subsistencia y habituada a la acción de bandas armadas que han proliferado en muchas zonas del país.

Fuente: EFE


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